jueves, 28 de agosto de 2008

Zapatos Rojos

Estructura Narrativa

Zapatos Rojos















Es una noche fría, mis pies se congelan, me encuentro en esta ciudad extraña, Madrid, donde pensaba tener un futuro mejor que en mi lugar de origen Kenia. Soy una inmigrante, llegué a España sin saber hablar español, como polizonte, en un barco que trasporta por el mar mediterráneo mercancías, deje atrás todo mi pasado, mi cultura, no tengo nada que me retenga en mi país, mi familia murió de enfermedad y hambre. Soy una mujer todavía joven, tengo 28 años, he visto y vivido la pobreza y el hambre, me alejé de la tribu Masaai, ya que no compartía la posición de sometimiento de la mujer, creo que hay mas cosas afuera, mi sueño es conocer el mundo, ser una gran artista y así volver para ayudar a mi país.

Desde los 3 hasta los 17 años, siempre me gustó pintar con tintes naturales, era mi entretenimiento favorito y además me relajaba después de mis labores domésticas. Por medio de los misioneros conocí que afuera hay muchas cosas por ver y aprender, en vez de estar cumpliendo con labores del campo y ser la diversión de turistas y más. Ellos me enseñaron que la imagen que generaba de la vida cotidiana y los paisajes de mi país en mis pinturas y mi arte, tenían un gran valor artístico en los demás países.

Por ello, yo creí que mi destino no estaba en África, sino afuera; y mi objetivo desde ese momento fue mostrar una visión real de mi África querida, demostrando como muchas personas luchan por buscar una vida mejor y por no dejarse vencer por la muerte. En esa época, era un poco ingenua, en cierta forma porque pensé que al llegar a Europa se me iban a abrir las oportunidades para conseguir dinero y una calidad de vida mejor.

Me embarqué en la aventura, decidí partir con 800 personas en un estado elevado de hacinamiento, a buscar suerte. En el barco de carga, había un número elevado de mujeres embarazadas y niñas de escasa edad. Todos los días añoraba a mi maestro y guía espiritual que me permitiera seguir persistiendo, luchando contra las adversidades de mi viaje. Era tal la incertidumbre diaria que cada día echaban a la borda entre 5 y 8 personas muertas por desnutrición y ahogo. Pensé por momentos que este era el único y último recorrido de mi vida. Las esperanzas mías, estaban llegando a su límite, solo quedábamos 200 de nosotros, y daba todo por perdido. Hasta que a los pocos meses vi luz en el camino, estaba pocos metros de mi destino, me encontraba en territorio español. Me encontraba perdida no sabía hablar el idioma y además me moría de hambre, llevaba varios días solo con pan y agua.

Dos hombres se acercaron me miraron de arriba abajo y uno de ellos empezó a hablar diciendo:
Mujer alta, delgada, ojos grandes color miel, de 1,80 mt de altura, cuerpo armonioso… en pocas palabras perfecto para el trabajo y el otro exclamó
¡Esta de puta madre!

En ese momento no entendía lo que pasaba, el hambre se apoderaba de mí, me deje llevar por estos dos hombres, que me condujeron a un lugar desconocido, en el fondo tenia mucho miedo y terror de no saber quien eran y adonde me llevaban, me subieron a un carro y condujeron durante unos veinte minutos hasta llegar a una casa grande, entraron con el carro al garaje, ya en el interior empecé a observar a mi alrededor ingresamos a una sala donde habían muchas mujeres aproximadamente de mi misma edad algunas estaban muy tomadas y otras como perdidas por la droga; una de esas mujeres se me acerco y me ofreció algo de comer, yo desaforadamente empecé a tragar cada uno de los bocados que me metía en la boca.

Luego, cuando termine de comer, estos hombres me condujeron a una habitación, esta casa estaba llena de cuartos, había aproximadamente unos diez, caminamos por un corredor muy largo y oscuro, llegamos a la ultima habitación, yo me rehusé a entrar, quise irme de inmediato, el miedo me invadía, estos dos hombres me empujaron y me obligaron a entrar, yo no sabia que hacer, en el fondo presentía lo que me iban hacer, me empezaron ha besar todo el cuerpo, yo me resistía con puños y patadas, pero la fuerza de estos dos hombres me superaban, uno a uno accedieron sin reparos a mi cuerpo, abusaron sexualmente de mi, no pude hacer nada para evitarlo, estaba muy cansada por el viaje.

Hasta aquí te cuento mi historia, ya pasaron las dos horas que pagaste si quieres saber mas tendrás que pagar por otras horas y venir mañana por la noche, eres el primer cliente que tengo que me paga solo por contarle mi historia, si quieres saber mas, me encontraras aquí en el túnel para acceder al metro en la Estación Rumancia o en la Plaza España,antes de irte me gustaria saber tu nombre...
- me llamo manuel
- tienes un nombre muy lindo
- gracias
- nos vemos.