Busco entre los rostros de estas mujeres las respuestas a mis preguntas, muchas de sus miradas encierran deseos y sueños rotos. Camino en estas calles que esconden muchos secretos, veo llegar los carros de hombres que buscan el placer comprado. Me arrimo a una mujer, es alta, delgada y rubia teñida, me mira de arriba abajo, me acerco a ella, se me insinúa… me dice que cobra barato, y que sabe hacer muy bien su trabajo, es una chica de 18 años supongo, trataba de mostrar bastantes años según su maquillaje y ropa. Le digo que no vengo buscando sexo sino una entrevista, pero por más que le explico no entiende, me lleva a una casa de citas con bombillos rojos, es un lugar un poco oscuro, me siento en un sofá, trato de observar el sitio, hay muchos hombres tomando licor y muchas mujeres sirviéndoles y dejándose manosear por esos tíos, por otro lado, esta chica me sigue insistiendo y me jala a una de las habitaciones del sitio, le reitero que no… que sólo vengo a hablar.. , entonces se acerca a mi oído y me susurra que aquí a nadie le gustan los periodistas, pues vienen muy mal para el negocio, me lo dice en un tono algo amenazante, pero se le ve que está un poco drogada, por su actitud, algo extraña.Se acerca un hombre, creo que es el que maneja el negocio y me pregunta
- ¿Lo están molestando?
- no
El Hombre me insiste…
- Si lo está molestando o no quiere a esta chica, aquí hay mucha variedad para escoger, sólo dígame, que aquí se le atiende al cliente como se lo merece, ─ ¿quiere algo de tomar?
- bueno gracias, una cerveza…
- yo lo veo incomodo con esta mujer, mejor me la llevo para que usted pueda observar y si le gusta alguna, sólo dígamelo o acérquesele, que ellas lo atenderán como se lo merece…
El hombre se lleva a la chica del brazo, sujetándola bruscamente, la jalonea pero la mujer se resiste, el hombre para evitar un escándalo la lleva a un cuarto y no sé más de ella en toda la noche…
Miro a mi alrededor, pero no encuentro a aquella mujer que busco para mi investigación, casi todas estas mujeres están tomadas o drogadas y es muy difícil platicar con alguna de ellas en este estado. De pronto veo Salir del pasillo donde se encuentran las habitaciones a una mujer bellísima, de piel morena, alta, delgada, de cuerpo armonioso y rostro casi perfecto, camina con sus zapatos rojos, de una manera que podría volver loco a cualquier hombre.
Me entra el deseo urgente de poder hablar con ella, pero no sé cómo… Algo tengo que inventar… palabras no, signos con las manos tampoco, es evidente, sólo queda la mirada y seguramente ese sexto sentido que fluye de la piel.
Me quedo tan sorprendido del interior de aquella mirada, que empiezo a hablarle sin darme cuenta.
Me mira fijamente, persistentemente, hasta que el deseo de su mirada me hipnotiza, se aproxima a mi para poder oírme mejor, yo estoy un poco nervioso, no sé por qué; no es mi primera vez en un sitio como estos. Siento el deseo de conocerla como ser humano.
- Sólo vine a este sitio por una entrevista, ¿aceptarías contarme tu historia?
- Sí, no tengo ningún problema, pero lo tenemos que hacer en secreto porque se podrían molestar aquí e irte muy mal…
- Vale, hagámoslo como tú quieras.
Ella me conduce por un pasillo a una habitación, en el camino me encuentro otra vez a ese tío que se había llevado a la chica rubia y me dice, - que buena elección, es nuestra mejor adquisición, espero que la pase bien y que retribuya muy bien su servicio.
Entramos a una habitación pequeña, pero con el espacio necesario para lo que ahí se hace, ella se sienta en la cama y yo en una silla, quedamos frente a frente, empezamos a platicar…
Es mi sensación… sus ojos se clavan otra vez en los míos y su mirada va entristeciéndose, cada vez que me cuenta su historia, cierra los párpados y sale una lagrima de sus ojos, al pasar el tiempo, se hace más emotiva la conversación.

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